Antiguo emplazamiento de los juegos olímpicos que celebraban los griegos cada cuatro años. Olimpia estaba situada en un valle de la región de Élide, en el noroeste del Peloponeso, a través del cual fluye el río Alfeo.
En la antigüedad no era una ciudad, sino un santuario, con edificios relacionados con la celebración de los juegos y la adoración de los dioses. Considerado un lugar sagrado, contenía muchos tesoros del arte griego, como templos, monumentos, altares, teatros, estatuas y ofrendas de bronce y mármol. El Altis o recinto sagrado, era un espacio plano de aproximadamente 200 m de largo por casi 177 m de ancho. Contenía los principales monumentos religiosos y edificios relacionados con la administración de los juegos.

El templo más célebre era el de Zeus, dedicado al padre de los dioses. En este templo se encontraba la estatua de Zeus, en oro y marfil, creada por el escultor ateniense Fidias hacia el 430 a.C., considerada una de las siete maravillas del mundo.
La Grecia antigua
La civilización griega fue básicamente marítima, comercial y expansiva.
Una realidad histórica en la que el componente geográfico jugó un papel
crucial en la medida en que las características físicas del sur de la
península de los Balcanes, por su accidentado relieve, dificultaba la
actividad agrícola y las comunicaciones internas, y por su dilatada
longitud de costas, favoreció su extraversión hacia ultramar. Un
fenómeno sobre el que incidirían también de forma sustancial la presión
demográfica originada por las sucesivas oleadas de pueblos (entre ellos
aqueos, jonios y dorios) a lo largo del III y II milenios a.C.Tras las civilizaciones minoica y micénica, en los siglos oscuros (entre el XIII y el XII a. C.) la fragmentación existente en la Hélade constituirá el marco en el que se desarrollarán pequeños núcleos políticos organizados en ciudades, las polis.
A lo largo del periodo arcaico (siglos VIII al V a.C.) y del clásico (siglo V a.C.), las polis fueron la verdadera unidad política, con sus instituciones, costumbres y sus leyes, y se constituyeron como el elemento identificador de una época. En el periodo arcaico ya se perfiló el protagonismo de dos ciudades, Esparta y Atenas, con modelos de organización política extremos entre el régimen aristocrático y la democracia. La actividad de las polis hacia ultramar fue un elemento importante de su propia existencia y dio lugar a luchas hegemónicas entre ellas y al desarrollo de un proceso de expansión colonial por la cuenca mediterránea. La decadencia de las polis favoreció su absorción por el reino de Macedonia a mediados del siglo IV a.C. y el inicio de un periodo con unas connotaciones nuevas, el helenístico, por el que la unificación de Grecia daría paso con Alejandro Magno a la construcción de un Imperio, sometiendo al Imperio persa y al egipcio. En opinión de algunos especialistas, en esta fase la historia de Grecia volvía a formar parte de la historia de Oriente y se consumaría la síntesis entre el helenismo y el orientalismo.
El arte en Grecia
Arquitectura de la antigua Grecia En la antigua Grecia los edificios estaban financiados por el estado y este se preocupaba por embellecer la ciudad. En Atenas la capital de la antigua Grecia, destacan varios edificios por su arquitectura, estos son el Partenón, el Erecteion y el templo de Atenea. El Partenón, fue un templo griego situado en una zona destacada de la Acrópolis, fue uno de los edificios más importantes de la antigua Grecia.

Partenón
Erecteión
Atenea Nike.
Unos de los arquitectos más importantes de esta época fueron Fidias, Polícito y Praxíteles, el primero diseñó algunas esculturas del Partenón, el segundo dedicó su talento a esculpir figuras de hombres y el tercero personificó dioses en sus esculturas.
Escultura de la época
La mayoría de las construcciones griegas estaban decoradas con esculturas. Las esculturas eran mayoritariamente de desnudos masculinos y algunas veces se esculpieron figuras de los ganadores de las olimpiadas.
Religión
La religión griega era politeísta, los dioses tenían forma humana y habitaban en el monte Olimpo. Estos dioses estaban encabezados por Zeus, y cada uno era dios de una cosa. Los griegos creían también en los espíritus, que interferían en las vidas haciendo el bien o el mal. Los griegos celebraban los juegos olímpicos cada cuatro años en honor a los dioses y a veces contactaban con estos a través de los oráculos para conocer su futuro.



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